La vida está nublada

Estoy pero no estoy. Mi desorden psicológico empieza a tomar más protagonismo del que preveí. Hoy cinco personas me han dicho que me notan raro, pero he sabido escaquearme más o menos. No va bien, no.

¿Os ha llovido hoy? Si la lluvia os ha mojado, entonces es que os habéis cruzado conmigo. No se si es simple casualidad o que soy un dibujo de la warner bros., pero parece ser que hoy sólo ha habido una nube que lloviera, y ésta me ha acompañado todo el camino de vuelta a la facultad. No me quedé por la tarde porque no me apetecía estar con gente, quería irme a casa y estar tranquilo. Al salir de clase el cielo brillaba azul con algunas nubes aquí y allá, pero no pasaban ni tres minutos de haberme puesto a caminar cuando sobre mí se cernía una enorme nube negra que no tardó en empezar a descargar. No pude evitar reirme. ¡Ha sido tan apropiado! Ni corto ni perezoso, me fui a un parque, me quité el abrigo y varias horas he pasado mojándome, dejando que se lleve mis tonterías y las clave al suelo. Al final no he aparecido por casa -muerto de hambre- hasta las seis de la tarde (¡y eso que salí de la facultad a las dos y media!).

En otro orden de cosas, éstos días he descubierto una historia que me ha robado el corazón (o al menos, los dos trocitos que tenía ahí casi olvidados). “Ciega a citas” es el blog de LG, una chica de 30 años cuya hermana va a casarse en breve; su madre y su hermana han hecho una apuesta de mucho dinero (pagar la boda entera) para ver si ella irá a la boda sola, gorda y vestida de negro. Ahora, busca novio desesperadamente en un intento de “venganza”. Hay quien opina que la historia es ficticia, quien cree a pies juntillas que es cierto… a mí realmente no me importa demasiado. Su forma de escribir es maravillosa, y no hace falta mucho para empatizar completamente con LG, y disfrutar enormemente de una historia que si fuere ficticia, bien podría ser perfectamente real, triste, realmente patética, por la forma en la que está contada, tan cercana. Os recomiendo encarecidamente su lectura (completa), empezando por el principio. Y desde aquí te deseo mucha suerte LG, ojalá encuentres a alguno que merezca la pena (¡o en su defecto, aprendas a valorarte lo suficiente para que sean ellos los que se peleen por encontrarte a tí cariño!). Un beso enorme.

Me he vuelto adicto a esas cosas. Últimamente paso las horas envuelto en una manta, devorando tabletas de chocolate e historias tristes como la anterior. Incluso mi hermana, a modo de indirecta me temo, me ha regalado un llavero emo de un corazón con espinas… Está bien, captado. Prometo cambiar. Voy a salir de ésta con dos cojones espartanos. He de recuperar mi antológica lujuria, pasear por la calle sin fijarme en los escotes de las tíasbuenas es algo que me va a terminar por pasar factura, éste no soy yo.

Publicado en on 11 Enero, 2008 at 10:41 pm Comentarios (2)

Yo. Soy. Gilipoyas. .com (y encima, me recreo)

No se qué me pasa, la verdad. Desde ayer me siento tan hundido que no tengo fuerzas ni para irme al cine, que era en lo que pensaba invertir el día de hoy. Y lo peor de todo es que no entiendo por qué. Ayer no pasó nada especialmente malo, raro, diferente, no se muy bien qué ha cambiado para que dentro de mí se haya producido ésto. Me siento vacío, desganado, estoy despierto y tratando de estudiar un poco, pero la única motivación que tengo es puramente racional, intento sacar algo de provecho sólo porque se que me hace falta, pero no porque sienta que quiera hacerlo. No hay nada que me apetezca ahora mismo, ningún capricho, no tengo sueño, hambre o sed… y sin embargo… ¿pero qué coño pasa?

No se muy bien cómo describir ésto, porque es sumamente extraño. Siento un peso que me aplasta sin compasión. A mi alrededor todo vuela, pero yo sigo aquí, encadenado. Me desperté antes de las diez de la mañana y sin embargo no me he levantado de la cama hasta las tres de la tarde. Pensando. Y no pensando en algo en particular, un problema que tuviera que solucionar… simplemente no se, no tenía razones para levantarme, para hacer nada. Ni siquiera tenía ganas de cerrar los ojos y dormir un poco, lo cual ya es sumamente preocupante en mí.

No se. No se qué voy a hacer. Pero empieza a ser urgente, sea lo que sea. No pienso seguir malgastando mi tiempo de vida, que podría ser sumamente corto, en divagaciones absurdas. Necesito una puesta a punto, formateo y linux, algo, que me permita salir del hoyo, sacudirme el polvo y seguir caminando. Joder, si es que soy gilipoyas.

Publicado en on 9 Enero, 2008 at 7:45 pm Dejar un comentario

Censura

Me muero de ganas de escribir. Contar sentimientos que en estos momentos me están azotando de una manera tan salvaje que me duele incluso físicamente. Explicar el por qué de todo ésto, tratar de discernir un poco qué hay de nuevo y qué de paranoia, desahogarme. Sobre todo eso, desahogarme. Vaciar tantos pensamientos.

Me temo, no obstante, que ésta vez debo callar incluso aún más de lo que suelo hacer. Lamento profundamente hacer una actualización para no decir nada, pero ya caigo desde muy alto como para encima gritarle a los demás. No sería una buena idea por cientos de razones.

Quizá otro día, más tranquilo, y especialmente más dueño de mis propias palabras, siga contándote cómo evoluciona esta epopeya emo tan triste como absurda que jamás debió empezar. Hay demasiadas cosas que me muero por decir como para poder decirlas. Argh, esto es frustrante. Siento un agobio existencial tan asfixiante que creo que lo único que haré hoy será beber te, escuchar a BB King y si mi tormenta de ideas particular me lo permite, dormir un poco.

Oh. Sí. Domir.

PD: Para que no desesperes demasiado, querido lector, te dejo aquí un video que me gusta especialmente.

Publicado en on 8 Enero, 2008 at 10:20 pm Dejar un comentario

Concupiscencia

Hoy es la Noche de Reyes. Paseando por Sevilla, viendo la cabalgata, con tantos niños pequeños. me he dado cuenta de que he perdido la ilusión. Cuando era un niño, veía a los Reyes Magos como seres todopoderosos. Si a mi tío le regalaban un coche, no me extrañaba en absoluto que los reyes hubieran venido desde Oriente con el coche sobre el camello para dárselo. Eran todopoderosos por una noche, y en más de una ocasión incluí en la carta regalos para los niños de países subdesarrollados, alegría para quien no la tuviera, y otros presentes que hoy me doy cuenta que son inútiles a los ojos de tres figuras ficticias. El tiempo los ha matado. El tiempo me ha puesto a mí en su lugar, y hoy día soy yo quien compra los regalos y los esconde para esta noche. Es otra de las cosas que perdemos cuando crecemos.

Lo que más me llama la atención no obstante es que aquí, sentado en mi mesa, me siento incapaz incluso de desear alegría o amor para la gente que quiero. El egoísmo de encontrarme en un callejón sin salida me deja una única alternativa, un sólo deseo. Sólo hay un regalo que quiera con todas mis fuerzas esta noche, y me temo que ni todos los reyes de todas las civilizaciones trabajando juntos podrían hacerlo realidad. Puede que haya perdido ante la razón, puede que haya incluso perdido el afán consumista (saciado ya en el resto del año, todo hay que decirlo), pero esa parte de mí sigue ahí, en pie, y no se calla.

Mi sobrino dice que los reyes me van a traer carbón, por malo. Él se refería a que si uno le tira un caramelazo al tío de la cabalgata, el rey te ve y te ficha. Bendita inocencia, lo cree tan firmemente como no hace tanto yo también lo creyera, y en cierto modo tiene razón. Me van a traer carbón. Negro, sucio e inútil. Un carbón que tizne mi interior y quizá con un poco de suerte bloquee las arterias, para que por fin la asfixia me haga abrir los ojos definitivamente a la realidad. Estoy harto de vivir entre sueños.

Porque lo que me jode de verdad es cuando hemos perdido la inocencia para las cosas buenas, pero seguimos soñando, obsesionados con lo mismo una y otra vez, con valkirias y leyendas de aromas cítricos que nos devoran trocito a trocito, sin descanso. Nadie tiene la culpa de mis propias tonterías. Y sin embargo ahí están.

Ya que sois ficticios, visitad en vuestro mundo a Oberón y pedidle hierba.

Publicado en on 6 Enero, 2008 at 12:33 am Dejar un comentario

Tierras baldías

La soledad es el sentimiento más ingrato de todos. La soledad pura, como idea, no física. Me refiero a esa soledad que se hace tanto más poderosa cuanta más gente tengo alrededor. Irrompible, terca e injusta, sin motivo, se me agarra al cuello y no me suelta, y luchamos… y luchamos… pero entonces, en mitad de la batalla, miro a mi alrededor y no queda nadie. Lucho solo. Y no puedo evitar reirme, porque ha ganado aún antes de empezar.

He pasado varios días de saneamiento moral. Buenos amigos, videojuegos, incomunicados en un lugar lejano, tenía todos los ingredientes para tratar de ver la vida desde fuera, arrancar la mala hierba y dejarme de tanta tontería. Pero uno no puede escapar de sí mismo, los demonios los llevo dentro y por supuesto me los he llevado allí. A veces, mientras todos hablaban y reían, sentía como si estuviese en el interior de una esfera transparente que me oprimía, que aunque me hablasen o me mirasen no estaba allí, estaba solo. Y entonces, me iba. Trataba de volver a encontrarme conmigo mismo, aunque sólo fuere para darme dos ostias y decirme cuatro cosas. Rebelarme. A veces lo conseguía, a veces no.

Las noches (días) se hicieron interminables, horas que se sucedían entre ronquidos tratando de perderme un poco en el mundo onírico y ser libre aunque solo fuere por un (falso) momento. Pero me despertaba continuamente. Y miraba al techo, en la oscuridad, y me veía a mí mismo mirándome desde la cama enfadado.

Lo que me da miedo de estar solo es quedarme a solas conmigo mismo. Mal enemigo y peor aliado, cuando estamos a solas nos susurramos al oído bombas metafísicas, dañinas, y las ideas tardan en borrarse. Quiero salir de mí no para verme marchar sino para poder descansar.

Y es que me jode, la verdad. Me da coraje. Después de tanto… ya debería estar acostumbrado, más que eso incluso, debería haberle cogido el gustillo incluso. Soy un veterano de estas cosas, no entiendo por qué sigue doliendo. Y sobre todo, no se por qué tuve que caer, si yo estaba retirado, feliz y contento, sin problemas de este tipo -por fin-, ajeno a todo… cuando de repente, sin darme cuenta, fue demasiado tarde. Traté de huir pero ¡ah, fatalidad! como dijo aquél…

(Imágenes pertenecientes a xkcd, una de las mejores tiras que he leído en toda mi vida).

Publicado en on 30 Diciembre, 2007 at 9:50 pm Dejar un comentario

Blues, humo y una copa… al final todo termina siempre de la misma forma

Los muros cayeron y exploté. Finalmente tuve que hablar y desahogarme, limpiar la sucia mentira y reconocer lo que ocurre. No ha ido bien, por supuesto; pero dentro de lo malo, supongo que no podría haber sido mejor. Ha sido una explosión limpia, no ha dejado nada, pero al menos parece de momento que no hay radiactividad. Ya veremos qué ocurre mañana.

No es la primera vez que me meto en algo así. Por supuesto, todos nos metemos en problemas así frecuentemente. Pero eso no quita para que sea doloroso. No es agradable observar como todos tus sueños dejan de responder ante ti y empiezan a concentrarse por ellos mismos en una única burbuja, enorme, perfecta, y tan frágil que por supuesto al final solo un “pop” te recuerda que una vez estuvo ahí. Ahora ya no queda nada; las manos manchadas de jabón y la sensación desgarradora de que puedes volver a reunir los trocitos para componerla de nuevo, falaz impresión innata tan terrible como común.

El tiempo dará paso a una nueva burbuja. Quiera dios que la próxima vez me hagan caso y formen cientos de pequeñísimas burbujas, más resistentes y menos expuestas a un golpe de aire, y no algo tan concentrado y poderoso que cuando revienta te sientes vacío.

Quiero volver a soplar.

Ahora solo queda lo de siempre. Sentado en mi cuarto, con una copa y el humo del cigarro nublando poco a poco la conciencia de madrugada, el saxo inunda los rincones de la habitación y no puedo evitar disfrutar de la amarga tristeza que me llena; no se si será un problema psicológico o he descubierto la piedra filosofal, pero es en momentos como éste cuando me siento vivo de verdad. Porque este dolor solo responde a un sentimiento, e incluso cayendo desde la cresta de la ola aún puedo mirar arriba y reirme no de donde estaba ayer, sino de donde he soñado con estar durante tanto tiempo.

Tengo frío. Dos calentadores, una manta y las zapatillas son mas que suficientes para calentarme el cuerpo, pero el alma sigue tiritando sola. Me estremezco al pensar que la vida es un muelle que te zarandea de arriba a abajo con violencia, y me entra frío. El frío de creer (inútilmente, lo se) que estoy solo. Pensamientos estúpidos y erróneos que nacen de sensaciones reales tan intensas, tengo que aprender a controlarlos. ¿O no?

Después de todo, si los sentimientos son lo que nos hace humanos, prefiero vivir sufriendo que vivir apático.

Pero es que… joder. La quiero.

Buenas noches lector.

Publicado en on 27 Diciembre, 2007 at 3:26 am Dejar un comentario

Triste regreso

Soy consciente del tiempo que hace que escribí algo aquí por última vez. Que parece que quedó abandonado en el olvido. Exiliado en el exilio, como dice un buen amigo mío. Pero no es así… simplemente no he tenido un arranque de querer expresar nada desde dentro, he pasado un tiempo guardandomelo todo, limitándome a expresar cosas más superficiales en los otros blogs en los que participo. Esta noche, aún a riesgo de ser tachado de puto emo, vuelvo, y como ya es costumbre con malas noticias. Porque no soy feliz. Porque estoy harto, muy harto ya, de acabar siempre metido en el fondo de historias tristes. Y, como siempre, todo empieza por una mujer. Querido lector, espero me disculpará por ser tan general y no atreverme a concretar mis palabras con hechos, pero dada la gente que pasa por aquí no sería una buena idea.

No entiendo por qué la vida se empeña una y otra vez en lo mismo. El corazón al alcance de la mano, en el centro de un cepo dentado y envenenado. Puedo pasarme la vida mirándolo con la nostalgia de lo que imagino o meter la mano para tratar de cogerlo y perder el brazo. Delicioso, debería venderle la idea a Burton. Tratando de sobrevivir al maremoto me he visto obligado (lo siento) a mentir, probablemente lo que más desprecio de entre todos los “inventos” de la humanidad. Mentir. Sucio, asqueroso y generalmente innecesario. Pero en este caso no se me ocurría otra salida, para proteger a gente que quiero. Y por eso sigo así, mirando cómo crepita el fuego, embelesado y muerto de frío, aún dudando de si tocarlo o no.

Pero joder es que es todo tan así. Momentos que son horas, risas y el pulso acelerado… tan pasteloso que dan ganas de vomitar. Pero es así. Me siento como Darth Vader en mitad del cuento de la Bella Durmiente; quiero volver a la Estrella de la Muerte y que le den al cuento, pero no soy capaz de echar de la cabeza lo que sucede. Las noches se suceden en bucles interminables de sueños, tan claros como absurdos, rememorando una vez y otra todos esos momentos que ni siquiera llegarán nunca a ocurrir. Y por el día, trato de olvidar esos sueños y poner los pies en el suelo de nuevo, y entonces me doy cuenta de que en realidad no controlo lo que sucede en la cabeza.

Y ahí es donde me enfado.

Me enfado tanto que acabo despreciándome por mi debilidad, porque valoro la libertad por encima de casi cualquier cosa y sin embargo aquí me tenéis, encerrado por mis propios barrotes.

Y eso es patético.

Publicado en on 25 Diciembre, 2007 at 9:29 pm Dejar un comentario

Un día de locos

Sigo con la tradición de importar algunas entradas de blogs antiguos. Ésta pertenece a un día bastante surrealista que tuve:

Yo estaba aún dormido en mi camita, calentito, cuando me sonó el teléfono. Manuel decía que tendría que venir a por una maleta de Edgar, pero yo creía que Edgar no vendría hasta el 30, así que ya tenía planes para ayer, que había quedao con mi jefe pa que me pagase y no iba a estar en casa… en fin, tuve que apañármelas para reordenar un poco el asunto y poder darle la maleta, porque le iba a hacer falta. Me llamó el jefé, iba a tardar dos horas más en llegar. Bueno… Cuando llegó la hora, a las siete y media de la tarde, me fui a Plaza de Armas, me senté en la puerta, me encendí un cigarrito y me dispuse a esperar… comenzando así una de esas aventuras surrealistas que cada día son más comunes.

Una vieja sentada a mi lado no dejaba de hablar sola sin parar. No tengo muy claro de qué se quejaba, pero no dejaba de decir “porque mira que eres gilipoyas tio, vete a tomar por culo que hay que ser imbesi, paso de ti, ar carajo, que te den, que te pires…” etc. A mi otro lado, un moro pasaba grifa a los canis, que se le acercaban con la sonrisa de quien ha ido a ver a su abuelo. Esperé y esperé… me mandó un sms con que tardaría al menos un cuarto de hora más -que luego fue media hora- y empecé a ver la fauna que por allí había. Un indigente arrastrando una caja de cartón me empezó a hablar desde lejos, pero no se le oía. Me acerqué a él pidiéndole que repitiera y me pidió un cigarro. Le di uno, y el hombre me respondió “gracias caballero, que el Ejército se lo pague”, a lo que yo respondí “el Ejército es un pestiño, yo soy pacifista” y pa qué… en mala hora me dio por hablar con aquel tio…

Aun no se muy bien como ni por qué pero ese hombre entró en cólera. Empezó a liarla a grito pelao gritando cosas sobre el Ejército, pero se contradecía a sí mismo en cada frase, era imposible saber de qué lado estaba, es como si discutiera consigo mismo, es lo más acojonante que he visto en mi vida, si en mitad de esa conversación me llega a mirar con ojos saltones y a decirme que le de su tesssoroo ni me hubiera extrañao. Pero lo peor no fue eso. Pasaban por allí dos tios vestios de militares, uno incluso tenía medallitas. Y en cuanto los vio aquél tío los llamó, y se enzarzaron en una discusión a la que fueron sumando a gente que por allí pasaba. La vieja del principio vino arrastrándose pa gritarme que era gilipoyas que me fuera al carajo, que ya estaba tardando en irme y que muchas gracias por charlar con ella que era un caballero adorable (¿?¿?¿?) yo estbaa muy quieto sin saber qué decir, el general ese de las medallitas me puso como ejemplo para yo que se qué, “mirad a este hombre por ejemplo, ¿a que usted se ha forjado en el ejército?”, a lo que respondí con un elocuente “……eh……bueno…yo…….” pero a nadie le importaba, ellos seguían discutiendo.

Me aparté del barullo y me fui a sentarme en otro sitio, me encendí otro cigarro y suspiré pensando que la que se había liao… y la vieja se recostó a mis pies, aún con la reaíla infinita de “…porque eres un hijo de puta vete al carajo que no quiero ni verte nunca mas…” etc…, yo decidí convencerme a mí mismo de que estaba solo en el mundo, ahí a mis pies no había nadie, igual que cinco metros más allá, un general y un soldado del Ejército no estaban discutiendo con un indigente con unas veinte personas del público interviniendo cada cierto tiempo. Entoces por la parte derecha de mi radio de visión se asomó una cabeza voladora y dijo “jaaaaa…… jeeeeee….jiji” miré bien en su dirección y bajo la cabeza había un cuerpo, pequeño y regordete, desproporcionado con el tamaño de la cabeza… pero no se podía negar que era un cuerpo. Tenia brazos, tenía que serlo. La cabeza seguía repitiendo la letanía “ja… jeeee… jiiii”, es lo único que decía, mirando fijamente a la vieja, que por su parte seguía poniendo a parir a alguien, esperaba no ser yo ese alguien. La cabeza (y el cuerpo) se acercaron a la vieja y ese extraño ser se sentó a su lado, mirándola embobado, sin dejar de reír de aquella forma tan extraña. Yo ya no sabía dónde me había metido. Paso todos los días dos veces por la estación de plaza de armas, he pasado a todas las horas posibles, y jamás me había encontrao algo como aquello… es como si dios se hubiere ido a hacer la siesta y le hubiese dejado a terry gilliam la dirección de la tierra unos minutos.

Opté por alejarme de la zona cuando vi aparecer por otra esquina a un grupo de hippies que llevaban diábolos de fuego, malabares y cosas así… porque ya aquello sí que parecía un puto circo, miraras a donde miraras, simbología Lynchiana… y yo solo había venido a cobrar un dinero por el trabajo del mes pasao. Me fui a una cabina telefónica, descolgué el teléfono y allí me quede con el auricular en la oreja un buen rato, relajándome, mientras unos metros más hacia allá la vida parecía converger en surrealismo, y yo había conseguido escapar… entonces vi a mi jefe viniendo, y le salí al encuentro. Nos encontramos justo en mitad del barullo. Yo le ofrecí una cerveza, pero él la denegó… tenía algo entre manos. Me pasó un sobre, me lo guarde inmediatamente en el bolsillo y ambos miramos a nuestro alrededor a ver si alguien había presenciado la entrega. A nuestro alrededor, una miríada de gente extraña, fuegos que giraban, malabares, militares, gritos… eran el lugar perfecto para hacer una entrega de cocaína, así que para pasar dinero mucho mejor. Inmediatamente se fue en la misma dirección en que venía, y yo por la contraria. Nos alejamos como si jamás nos hubiéramos visto, y el encuentro se resumió, desde un punto de vista exterior, en dos personas que chocan por la calle, cambian unas disculpas, hacen algo extraño y siguen su camino. Me pregunto qué coño le pasaría al jefe, o si estaba influenciado por el caos que había allí.

Llamé por teléfono al que me había pedio la maleta pa decirle que ya estaba libre, y me dijo que me fuera pal puente de chapinas, que él estaba recogiendo a Edgar en odontología y que me recogía ahí pa ir a por la maleta. Vale, perfecto, nada me apetecía más que pasear por el puente, dejando que el aire frío limpiase un poco el caos que se había formado en la estación. Me eché a andar, y cuando crucé el puente y llegué a Chapinas me encontré a Juanma, un amigo al que últimamente veo poco, y sorprendentemente a Cris, que yo no sabía que conocía a Juanma… habían quedao tambien con el otro por lo visto. Hasta ese momento, el Caos estaba a mi alrededor y yo huía. Y a partir de ahí fue cuando el Caos me engulló. Aún no se cómo pasó todo en realidad, pero acabamos en mi cuarto viendo vídeos de humoristas, luego en bormujos comiendo una patata de esas del premio guiness rellena con algo que dicen que es queso parmesano pero yo me juego mi ordenador a que no lo es, luego dejaron en casa al de la maleta y los demás seguimos por ahí, recogimos a otra elfa, Patri, y acabamos en una discoteca, con chinitas, guiris, y más elfas juntas de las que había visto en mucho tiempo (había muchas más que tios) y yo que se, un infierno aquello vamos…

No se cuántas veces oí a mi alrededor “pero baila coño, baila” mientras mi mente andaba en otro lugar… concretamente hace mucho tiempo en un lugar muy, muy lejano… en la cantina de “una nueva esperanza”… un tío altísimo con barba, guiri seguramente, pasó por mi lado, lo seguí con la mirada a ver si su colega se parecía a Han Solo, pero una elfa se cruzó en su camino así que seguì el camino de la elfa mejor, algo me empujó el codo y al mirar eran los enormes pechos de una morena cuyo escote era como el cañon del colorado, se le engancho en mi codo y se le abrió el escote, pero ella por lo que se ve no se dio cuenta y seguía andando, ofreciendome una magnífica panorámica de su ombligo. Entre sucesos parejos a éste me ocurrieron otros mucho menos divertidos. Me fui solo por la discoteca a ver si encontraba a dos amigos y a dos chinitas (me daba igual dar con unos o con otros en primer lugar jeje). La discoteca parecía semana santa oye, no podía uno mover un puto centímetro, pero usé la tecnica soy-un-salvaje-delantero-de-rugby para conseguir abrirme paso, y llegué a la esquina, donde de repente una mujer de unos 50 años me cogió por los hombros, me sonrió y empezó a bailar sexi para mi. Me di la vuelta y usé la técnica de soy-una-bola-de-bolos para llegar en menos de diez segundos a la otra esquina de la discoteca, preocupao, pensando que si podia haber quinientas elfas más o menos aquella noche, a mí me había tocao la abuela de todas ellas. Ciertamente, el interior de la discoteca era enteramente una mezcla de la cantina del Episodio IV, la discoteca del Episodio II, y la madrugá del jueves santo. Todo aderezado con una deliciosa mixtura élfica que adornaba por doquier con sus curvas aquél endiablado lugar. Pero bueno…

En resumen, lo pasé bien, pero podría haber estado mucho mejor. No me hacen gracia las discotecas, como algunos sabréis. La parte buena es que nos dieron un huevo de invitaciones gratis para copas para hoy domingo… y precisamente vengo de allí xDDDDDD

Publicado en on 6 Septiembre, 2007 at 1:49 am Comentarios (2)

Mortal Kombat y los ChupaChups

Siguiendo con la tradición iniciada hace ya unas semanas cuando os dije que rescataría viejas entradas de otro blog que tuve, hoy os traigo ésta. El título es bastante descriptivo así que no voy a destripar mucho. La mayoría coincidiréis conmigo en que es una estupidez, pero por alguna razón esa entrada la leyó muuuucha gente, y por supuesto todos se rieron de mí y aún hoy me lo recuerdan de vez en cuando. Y precisamente hoy una amiga me recordaba el tema, así que qué menos que copiarla para que los que no la conocéis también podáis sonreir.

Y sin más dilación, os dejo con la entrada de hoy… o bueno, de octubre de hace unos años:

Dios, llevo un día frikao a más no poder. Me he visto la película Mortal Kombat, que tiene la virtud de que aunque es más mala que un bocao en la nuez, frika. Y frika muchísimo, demasiado incluso diría yo… llevo to la tarde con la canción de los títulos de crédito en bucle, a toda ostia, y con una histeria en la sangre que sólo puedo comparar, de alguna forma extraña, con la excitación sexual resultante de haber visto algo tipo Instinto Básico. Aunque por supuesto Mortal Kombat no me excita sexualmente, pero la sensación de “dios, quiero ponerme un disfraz friki y hacerle una técnica mortal a algo” no me la quito ni habiendome metío la ostia de mi vida al intentar hacer una patada voladora en mi cuarto y caerme de espaldas. Porque una de mis virtudes es que yo, en el plano de las artes marciales, tengo toda la movilidad de la caja de un frigorífico.

Pero ¡ay, madre! Es que siento en mi interior la necesidad de luchar por el mundo, para salvarlo, en algún torneo extraño donde haya microondas invertidos y gente con el pene situado en lugares extraños (aunque mucho más prácticos, donde va parar…). Una vez, cuando era chico, me preguntaron qué quería ser de mayor y dije que chino. Y es que jode, los chinos son la poya, aunque nacen se reproducen y mueren igualito que las amebas, ellos además nacen sabiendo hacer técnicas que consisten en dar millones de patadas en el aire, lanzar ondas vitales, o esa tan útil de que si te enfrentas a un ejército vendrán de uno en uno, muy deseable en más de una situación. Definitivamente yo debería ser chino. Pero chino de película, no un simple chino… tengo que tener una novia, pa que cuando me la secuestren yo mute en superguerrero, y un maestro que me diga frikeces gratis sin tener que investigar en internet, y por supuesto un mono amarillo. De momento he aprendio a cocinar el pollo con almendras, pero por ahí creo que no vamos a ninguna parte con el tema de las patadas a las esquinas de las paredes. He comprobado que la pared sigue impasible, y a mí me duele igual. Así que esa técnica no es buena… La de poner cera pulir cera me convencía, pero yo no tengo coche y paso de encerarle el coche a los demás. ¿Y qué me decís de Goro? Dioss… cuatro brazos… la de virguerías que podría yo hacer en la cama con cuatro manos… es que solo de pensarlo se derriten todas las niñas que hay en mi imaginación…

¿Os he contao lo del Chupachups? ¿Si? ¿No? Aclaraos… En fin, el otro día me comí un chupachups. Ya sabéis, el caramelo ese redondo clavado en un palito de plástico. Y el caso es que me gustó mucho. Decía continuamente cosas como “mmm…”, le daba vueltas, juegueteaba con la lengua, lo metía y lo sacaba de la boca, lo lamía ligeramente con la puntita de la lengua y luego me lo metía entero… no se, de todo. Y en un momento dado, eso me hizo pensar. ¡Coño, la metáfora es tan evidente que me daba miedo aceptarlo! ¿Disfrutar tanto chupando algo duro se puede considerar como actitud homosexual? jur… la verdad es que yo no había pensado en el eso cuando me compré el caramelo, pero en cuanto se me vino a la mente me quedé muy quieto, bizqueando para poder mirar a los ojos al chupachups. Empecé a comermelo más normal, pero no podía evitar pensamientos del tipo “no sonrías como una perra…”, “tsk, la lengua quieta!”, “admitelo, te está gustando…”… pensamientos que fueron seguidos por un simple y claro: “Dios, eres un enfermo”.

Y lo peor es que tiene razón… tengo razón. ¿Qué clase de enfermo se replantea su sexualidad a raíz del sabor de un caramelo? aja… ¿y de un chupachups? ¡veis! Ahí lo tenéis, todo encaja como una bala del calibre exacto en la cabeza de la señorita Beatrix Kiddo. El chupachups como idea es a la sexualidad lo que el garfio de Scorpion al combate. Está ahí, implícito, latente, no queremos pensarlo por no creernos enfermos, pero todos sabemos lo que significa, y por qué. Vemos a una inocente actriz porno, escotada hasta el tobillo, chupando con afán un chupachups y decimos “huy, mira esa como está calentando al personal” pero si es una pobre niña de colegio nadie dice nada verdad!!! Ja! Y es que, lo más peligroso del chupachups, es que te lo metes en la boca y te gusta, te encanta, está dulce… Así que cuando eres tú quien lo chupa, lo chupas sólo porque te gusta su sabor, sin nada más… Pero claro, cuando esa inocente actriz porno se come un chupachups está en las mismas… ¿o no? Porque claro, si algo sabemos es que ella disfruta haciendo algo muy parecido. Si, he escrito disfruta y estoy seguro de que lo hace, porque si a mi me pagan medio millon por hacerlo, tambien lo disfruto, las cosas como son xD

Lo que me lleva irremediablemente a que el chupachups es maligno y que por tanto… está en el mismo plano de peligro de la katana de don pimpón. Imaginad un duelo a muerte entre dos clones del mejor espadachín del mundo. Uno armado con la katana de don pimpon y el otro con un chupachups. ¿Quién vencería? Bueno, aún es pronto para deducir nada… el combate estaría reñido. Lo que sí es seguro, es que quien tenga el chupachups disfrutaría de su sabor.

Publicado en on 1 Septiembre, 2007 at 4:57 am Dejar un comentario

Borreguismo, cinismo… vergüenza ajena.

Esta entrada no será del gusto de la mayoría. Y me la pela. Porque es lo que pienso. Le he respondido a un amigo en su flog, y ya que estaba he pensado poneroslo aquí por si a alguien le interesa trollearme el blog o algo. Es sobre la muerte de Puerta y todo el revuelo que hay. El comentario es el siguiente:

No pensaba responder a esto porque me da verguenza ajena el cinismo que impera hoy día y no quería ser yo el que encendiera la mecha de la discordia, así que pensé en callarme la boca y santas pascuas. Pero leo el comentario de deram y pienso “coño, por fin”. Afortunadamente en mundo que es un rebaño de animales, aún quedan algunos lobos. Así que me he animado a decir unas palabras.

Lo primero es que siento lo que le ha pasado. Es una putada enorme, tanto para él como para su familia (aquí ya no se si atreverme a decir que también lo sea para el fútbol en general, pero bueno). Pero lo siento tanto como puedo sentir cualquier otra muerte. Para mí, es un desconocido. Paso tanto tiempo pensando en él como él ha pasado pensando en mí. Y si bien no por ello le deseo la muerte a nadie ni dejo de lamentar que desgracias como esta ocurran, no me quita el sueño ni mucho menos.

Éstas cosas ocurren. Sin ir más lejos yo soy fumador, y el tabaco provoca más de mil muertes al día en Europa… no he oído jamás a nadie armar un pifostio la mitad de grande que el que hay montado ahora. He sufrido dos muertes en mi familia este año, no he oido a nadie decir nada de ellos (excepto los más cercanos claro está). El 30 del pasado mes murió Ingmar Bergman, uno de los mejores cineastas de todos los tiempos y nadie dijo ni mu. ¿Y lo de Francisco Umbral?

En la conciencia de muchos está que el betis es el mejor equipo del mundo. Esto es tan absurdo como que los tres ángulos de un triángulo sumen 69º, y sin embargo hay quien lo cree con toda la fuerza de su… llamémoslo pasión. En la conciencia de otros muchos está que si eres de los radicales del atleti y encuentras a un madridista pues le partes la cara por niñato… y esto es si cabe aún más absurdo. Pero el colmo lo he encontrado estos días, cuando todo el mundo se ha alzado a decir frases hechas, cadenas, spam, colapsos de servidores incluso, fotos en los fotologs… joder que el tercer video más visto en YouTube ¡internacional! sea el desmayo de Puerta da mucho que pensar, y da mucho que pensar en términos de morbo, no de cariño, no nos equivoquemos.

Lopera abrazando a Del Nido es una imagen que me hará revolverme en la cama incapaz de conciliar el sueño durante años, en lo que es el acto más interesado y propagandístico que nuestro “amadísimo” consejero delegado ha perpetrado en su miserable vida, aprovechar un entierro para dar buena imagen es caer muy bajo. Y lo mismo es aplicable a todos los demás. Sí, porque no os salváis ni uno. Desde el que hace una semana gritaba “¡los muertos del sevilla, que lo maten!” y ésta está con la fotito en el msn y el baloncito en el nick hasta el que hace sentadas en la puerta de la casa del malogrado futbolista (exfutbolista, supongo) solo porque la mente-colmena hoy dice que eso es lo que hay que hacer.

Me da vergüenza ajena todo esto. Me repito, lo se, pero la gente también.

Y sin más, antes de cerrar aquí, os dejo con un dato que probablemente nadie conoce: Chaswe Nsofwa, jugador del equipo israelí Hapoel Beersheba, natural de Zambia, se ha desvanecido hoy en un entrenamiento. Y ha muerto pocas horas después. ¿Alguien me ayuda a contar cuántos lacitos negros pondrá la gente en su honor?

No quiero decir con ésto que no crea que sí haya quien lo siente de corazón. Quizá he caído en la generalización y todos mis argumentos se perderán como lágrimas en la lluvia probablemente por culpa de eso. Sin embargo sí creo firmemente que lo que he dicho es válido para la mayoría.

Sin acritud.

Publicado en on 30 Agosto, 2007 at 1:23 am Comentarios (2)