Informe de daños

Cinco de la mañana. Me duele ya la cabeza de tantas vueltas dadas y nada tiene sentido. La situación en casa ha pasado a una guerra fría en la que nadie dice nada; ni siquiera tengo claro si eso es o no una mejora. Yo paso el poquísimo tiempo que estoy en casa tratando de animar a mi hermana pequeña. Al menos mientras está despierta. El resto lo paso trabajando como puedo. De mi mente no soy capaz de apartar el recurrente tema de siempre. Es curioso como a su lado el mundo se me olvida, soy incluso capaz de reír, y el tiempo se pasa tan rápido… incluso el cansancio se echó atrás y me dio un poco de tregua. Se me estremece el alma cada vez que pienso en su sonrisa. Creo que empiezo a verlas cosas desde otra perspectiva, no se si por mi absoluto agotamiento o realmente estoy saliendo; el caso es que entre la mirada nublada que tengo ahora, me da un poco igual todo. He pensado tantísimo y tan profundamente que mis neuronas ya no pueden más, he llegado a una configuración de parada. Ahora soy un robot, y sólo vivo por inercia. ¿Recordáis al chico que rescata Kal-El en Kansas tras la explosión? Así me siento yo. Triste, desorientado, errático, buscando un sentido para las cosas.

Puedo permitirme tres horas de sueño hoy. Oh, sí. Las voy a disfrutar. Si es que consigo que mis demonios se callen… bah, deben estar agotados los pobres, incluso ellos querrán descansar un poquito.

Publicado en on 16 Enero, 2008 at 5:59 am Comentarios (5)