Me muero de ganas de escribir. Contar sentimientos que en estos momentos me están azotando de una manera tan salvaje que me duele incluso físicamente. Explicar el por qué de todo ésto, tratar de discernir un poco qué hay de nuevo y qué de paranoia, desahogarme. Sobre todo eso, desahogarme. Vaciar tantos pensamientos.
Me temo, no obstante, que ésta vez debo callar incluso aún más de lo que suelo hacer. Lamento profundamente hacer una actualización para no decir nada, pero ya caigo desde muy alto como para encima gritarle a los demás. No sería una buena idea por cientos de razones.
Quizá otro día, más tranquilo, y especialmente más dueño de mis propias palabras, siga contándote cómo evoluciona esta epopeya emo tan triste como absurda que jamás debió empezar. Hay demasiadas cosas que me muero por decir como para poder decirlas. Argh, esto es frustrante. Siento un agobio existencial tan asfixiante que creo que lo único que haré hoy será beber te, escuchar a BB King y si mi tormenta de ideas particular me lo permite, dormir un poco.
Oh. Sí. Domir.
PD: Para que no desesperes demasiado, querido lector, te dejo aquí un video que me gusta especialmente.