Sonríe aunque sólo sea una sonrisa triste, porque más triste que la sonrisa triste, es la tristeza de no saber sonreír.

He ido varias veces al Louvre. Siempre he sido un amante del arte, aunque mi infinita ignorancia me impide poder disfrutarlo como se merece. Allí dentro me siento pequeñito, cohibido por el sinfín de obras expuestas, muchas de ellas enormes, que parecen mirarme como diciendo “eh, ¿acaso crees que mereces estar aquí? No eres más que una mota de polvo en la ventana, como mucho contentate con poder mirar el paisaje desde lejos”. Entre sus enormes galerías encontramos la Salle des Etats, una sala amplísima que según tengo entendido sirviera hace ya muchos años como sala de reuniones del Parlamento. Y allí, al fondo, protegida por cristales irrompibles y una barandilla de madera, con personal de seguridad vigilando atentamente cada movimiento, escondida entre el tumulto de varios cientos de personas, está el retrato que a principios del XVI se hiciera de Lisa Gherardini.

Dicen que su sonrisa es la más enigmática del mundo, y yo creo que si no fuere cierto desde luego anda muy cerca. Si observas sus ojos te sonríe. Amaga misteriosa su expresión y no puedes más que volver a mirarla. La mar de cabezas es densa, bulle incesante entre voces en distintos idiomas y pequeños empujones educados. Pero tú sólo puedes mirarla a ella, que protegida tras su cristal te observa sonriendo para sí.

Entonces es cuando miras a tu alrededor y estás solo. Cientos de cabezas frenéticas balbucean a centímetros, pero allí no hay nadie realmente. Sólo su sonrisa y tú. Sólo quieres seguir mirándola.  Una voz interior te echa en cara ésto y te incita a mirar a otro lado, contemplar por ejemplo la magnificencia de Las bodas de Caná, alejarte de allí o simplemente estar a su lado mirando que en realidad es pequeña y ni siquiera contiene grandes cosas aparte de su sonrisa. Pero no puedes. Y lo más cruel de todo es que mientras te debates nervioso por ello, ella te mira y sonríe; te ofrece, inocente, aquello de lo que te has enamorado.

No se cómo consigue ser más y más hermosa cada vez que la miro. No se qué oculta su sonrisa, aunque vendería mi alma por intuirlo siquiera. No se por qué me sonríe… pero dioses, si pudiera pedir un único deseo y que me sobreviniera la muerte tras cumplirse, querría perderme en ella. Porque cuando la miras a los ojos y hace ese amago para sí misma, entonces el mundo se desdibuja; y lo único que importa es ella, y su cristal impenetrable, y su barrera de madera, y el océano infinito que os separa.

Publicado en  on 22 Enero, 2008 at 10:50 pm Comentarios (19)

Informe de daños

Cinco de la mañana. Me duele ya la cabeza de tantas vueltas dadas y nada tiene sentido. La situación en casa ha pasado a una guerra fría en la que nadie dice nada; ni siquiera tengo claro si eso es o no una mejora. Yo paso el poquísimo tiempo que estoy en casa tratando de animar a mi hermana pequeña. Al menos mientras está despierta. El resto lo paso trabajando como puedo. De mi mente no soy capaz de apartar el recurrente tema de siempre. Es curioso como a su lado el mundo se me olvida, soy incluso capaz de reír, y el tiempo se pasa tan rápido… incluso el cansancio se echó atrás y me dio un poco de tregua. Se me estremece el alma cada vez que pienso en su sonrisa. Creo que empiezo a verlas cosas desde otra perspectiva, no se si por mi absoluto agotamiento o realmente estoy saliendo; el caso es que entre la mirada nublada que tengo ahora, me da un poco igual todo. He pensado tantísimo y tan profundamente que mis neuronas ya no pueden más, he llegado a una configuración de parada. Ahora soy un robot, y sólo vivo por inercia. ¿Recordáis al chico que rescata Kal-El en Kansas tras la explosión? Así me siento yo. Triste, desorientado, errático, buscando un sentido para las cosas.

Puedo permitirme tres horas de sueño hoy. Oh, sí. Las voy a disfrutar. Si es que consigo que mis demonios se callen… bah, deben estar agotados los pobres, incluso ellos querrán descansar un poquito.

Publicado en  on 16 Enero, 2008 at 5:59 am Comentarios (5)

World War n!

Mi vida es un polvorín. La gente me mira al pasar, me escudriña y me pregunta qué me ocurre, por qué no soy feliz con lo fácil que es. No puedo evitar sonreir para mis adentros cuando eso ocurre… ¿realmente es tan sencillo? ¿querer es poder? Yo creo que no. Mi vida laboral es infernal; ahora estoy de vacaciones, pero curiosamente tengo más encargos que cuando estaba trabajando normalmente. Tengo varios trabajos que ocupan absolutamente todo mi tiempo, no me queda ya ni para ir a ver a mis amigos, y el estrés ya me ha hecho mella en el carácter, incluso yo lo noto. Tampoco puedo olvidar los quehaceres de universitario (exposiciones, exámenes, trabajos, estudiar…), que trato de completar en mis ratos libres (generalmente por las noches). Mi casa… bueno, eso merecería una nueva historia por tomos. Mi madre lleva todo el día llorando, raro es el día que no se convierte en San Quintín esta casa. Tan bizarro es todo lo que me rodea, que más de una vez he observado el hueco de la escalera de caracol que hay en mi casa y he imaginado claramente Suicide Avenue, con los ciudadanos aplaudiendo fervientes por contemplar un nuevo espectáculo. ¿Y no era esa la intención de Moorcock? Jajaja.

Llueve. En mitad del maremoto, entre cañonazos y mástiles que se derrumban, soy incapaz de mirar a mi alrededor y concentrarme por un momento en cuanto me rodea. Soy consciente de todo ello, por supuesto, pero mi cabeza anda perdida en otras cosas, flotando a la deriva, ingrávida, dandole una y mil vueltas siempre a lo mismo. Le escribí una carta. Larga, aburrida, tautológica en la mayoría de sus pasajes y completamente innecesaria, llena de todos los sentimientos y pensamientos que me muero por contarle, pero la borré diez segundos después de escribir el último punto y final. No serviría de nada. O al menos, de nada bueno. No creo que le resultara agradable leer todo eso, y aún así probablemente fuese infinitamente más violento decírselo en persona, le haría sentir mal y eso está condenadamente lejos de mi intención, así que me lo ahorro.

¿Dónde está Tanelorn? Ansío su paz y su descanso como si llevara un siglo de desdichas y guerras sin sentido. Tengo la sensación de que cuanto más la busco más me alejo, internándome más y más, completamente perdido, en este desierto de las lágrimas que es la vida.

Mis disculpas por hacerte perder el tiempo, querido lector.

Publicado en  on 13 Enero, 2008 at 9:47 pm Comentarios (1)

La vida está nublada

Estoy pero no estoy. Mi desorden psicológico empieza a tomar más protagonismo del que preveí. Hoy cinco personas me han dicho que me notan raro, pero he sabido escaquearme más o menos. No va bien, no.

¿Os ha llovido hoy? Si la lluvia os ha mojado, entonces es que os habéis cruzado conmigo. No se si es simple casualidad o que soy un dibujo de la warner bros., pero parece ser que hoy sólo ha habido una nube que lloviera, y ésta me ha acompañado todo el camino de vuelta a la facultad. No me quedé por la tarde porque no me apetecía estar con gente, quería irme a casa y estar tranquilo. Al salir de clase el cielo brillaba azul con algunas nubes aquí y allá, pero no pasaban ni tres minutos de haberme puesto a caminar cuando sobre mí se cernía una enorme nube negra que no tardó en empezar a descargar. No pude evitar reirme. ¡Ha sido tan apropiado! Ni corto ni perezoso, me fui a un parque, me quité el abrigo y varias horas he pasado mojándome, dejando que se lleve mis tonterías y las clave al suelo. Al final no he aparecido por casa -muerto de hambre- hasta las seis de la tarde (¡y eso que salí de la facultad a las dos y media!).

En otro orden de cosas, éstos días he descubierto una historia que me ha robado el corazón (o al menos, los dos trocitos que tenía ahí casi olvidados). “Ciega a citas” es el blog de LG, una chica de 30 años cuya hermana va a casarse en breve; su madre y su hermana han hecho una apuesta de mucho dinero (pagar la boda entera) para ver si ella irá a la boda sola, gorda y vestida de negro. Ahora, busca novio desesperadamente en un intento de “venganza”. Hay quien opina que la historia es ficticia, quien cree a pies juntillas que es cierto… a mí realmente no me importa demasiado. Su forma de escribir es maravillosa, y no hace falta mucho para empatizar completamente con LG, y disfrutar enormemente de una historia que si fuere ficticia, bien podría ser perfectamente real, triste, realmente patética, por la forma en la que está contada, tan cercana. Os recomiendo encarecidamente su lectura (completa), empezando por el principio. Y desde aquí te deseo mucha suerte LG, ojalá encuentres a alguno que merezca la pena (¡o en su defecto, aprendas a valorarte lo suficiente para que sean ellos los que se peleen por encontrarte a tí cariño!). Un beso enorme.

Me he vuelto adicto a esas cosas. Últimamente paso las horas envuelto en una manta, devorando tabletas de chocolate e historias tristes como la anterior. Incluso mi hermana, a modo de indirecta me temo, me ha regalado un llavero emo de un corazón con espinas… Está bien, captado. Prometo cambiar. Voy a salir de ésta con dos cojones espartanos. He de recuperar mi antológica lujuria, pasear por la calle sin fijarme en los escotes de las tíasbuenas es algo que me va a terminar por pasar factura, éste no soy yo.

Publicado en  on 11 Enero, 2008 at 10:41 pm Comentarios (2)

Yo. Soy. Gilipoyas. .com (y encima, me recreo)

No se qué me pasa, la verdad. Desde ayer me siento tan hundido que no tengo fuerzas ni para irme al cine, que era en lo que pensaba invertir el día de hoy. Y lo peor de todo es que no entiendo por qué. Ayer no pasó nada especialmente malo, raro, diferente, no se muy bien qué ha cambiado para que dentro de mí se haya producido ésto. Me siento vacío, desganado, estoy despierto y tratando de estudiar un poco, pero la única motivación que tengo es puramente racional, intento sacar algo de provecho sólo porque se que me hace falta, pero no porque sienta que quiera hacerlo. No hay nada que me apetezca ahora mismo, ningún capricho, no tengo sueño, hambre o sed… y sin embargo… ¿pero qué coño pasa?

No se muy bien cómo describir ésto, porque es sumamente extraño. Siento un peso que me aplasta sin compasión. A mi alrededor todo vuela, pero yo sigo aquí, encadenado. Me desperté antes de las diez de la mañana y sin embargo no me he levantado de la cama hasta las tres de la tarde. Pensando. Y no pensando en algo en particular, un problema que tuviera que solucionar… simplemente no se, no tenía razones para levantarme, para hacer nada. Ni siquiera tenía ganas de cerrar los ojos y dormir un poco, lo cual ya es sumamente preocupante en mí.

No se. No se qué voy a hacer. Pero empieza a ser urgente, sea lo que sea. No pienso seguir malgastando mi tiempo de vida, que podría ser sumamente corto, en divagaciones absurdas. Necesito una puesta a punto, formateo y linux, algo, que me permita salir del hoyo, sacudirme el polvo y seguir caminando. Joder, si es que soy gilipoyas.

Publicado en  on 9 Enero, 2008 at 7:45 pm Dejar un comentario

Censura

Me muero de ganas de escribir. Contar sentimientos que en estos momentos me están azotando de una manera tan salvaje que me duele incluso físicamente. Explicar el por qué de todo ésto, tratar de discernir un poco qué hay de nuevo y qué de paranoia, desahogarme. Sobre todo eso, desahogarme. Vaciar tantos pensamientos.

Me temo, no obstante, que ésta vez debo callar incluso aún más de lo que suelo hacer. Lamento profundamente hacer una actualización para no decir nada, pero ya caigo desde muy alto como para encima gritarle a los demás. No sería una buena idea por cientos de razones.

Quizá otro día, más tranquilo, y especialmente más dueño de mis propias palabras, siga contándote cómo evoluciona esta epopeya emo tan triste como absurda que jamás debió empezar. Hay demasiadas cosas que me muero por decir como para poder decirlas. Argh, esto es frustrante. Siento un agobio existencial tan asfixiante que creo que lo único que haré hoy será beber te, escuchar a BB King y si mi tormenta de ideas particular me lo permite, dormir un poco.

Oh. Sí. Domir.

PD: Para que no desesperes demasiado, querido lector, te dejo aquí un video que me gusta especialmente.

Publicado en  on 8 Enero, 2008 at 10:20 pm Dejar un comentario

Concupiscencia

Hoy es la Noche de Reyes. Paseando por Sevilla, viendo la cabalgata, con tantos niños pequeños. me he dado cuenta de que he perdido la ilusión. Cuando era un niño, veía a los Reyes Magos como seres todopoderosos. Si a mi tío le regalaban un coche, no me extrañaba en absoluto que los reyes hubieran venido desde Oriente con el coche sobre el camello para dárselo. Eran todopoderosos por una noche, y en más de una ocasión incluí en la carta regalos para los niños de países subdesarrollados, alegría para quien no la tuviera, y otros presentes que hoy me doy cuenta que son inútiles a los ojos de tres figuras ficticias. El tiempo los ha matado. El tiempo me ha puesto a mí en su lugar, y hoy día soy yo quien compra los regalos y los esconde para esta noche. Es otra de las cosas que perdemos cuando crecemos.

Lo que más me llama la atención no obstante es que aquí, sentado en mi mesa, me siento incapaz incluso de desear alegría o amor para la gente que quiero. El egoísmo de encontrarme en un callejón sin salida me deja una única alternativa, un sólo deseo. Sólo hay un regalo que quiera con todas mis fuerzas esta noche, y me temo que ni todos los reyes de todas las civilizaciones trabajando juntos podrían hacerlo realidad. Puede que haya perdido ante la razón, puede que haya incluso perdido el afán consumista (saciado ya en el resto del año, todo hay que decirlo), pero esa parte de mí sigue ahí, en pie, y no se calla.

Mi sobrino dice que los reyes me van a traer carbón, por malo. Él se refería a que si uno le tira un caramelazo al tío de la cabalgata, el rey te ve y te ficha. Bendita inocencia, lo cree tan firmemente como no hace tanto yo también lo creyera, y en cierto modo tiene razón. Me van a traer carbón. Negro, sucio e inútil. Un carbón que tizne mi interior y quizá con un poco de suerte bloquee las arterias, para que por fin la asfixia me haga abrir los ojos definitivamente a la realidad. Estoy harto de vivir entre sueños.

Porque lo que me jode de verdad es cuando hemos perdido la inocencia para las cosas buenas, pero seguimos soñando, obsesionados con lo mismo una y otra vez, con valkirias y leyendas de aromas cítricos que nos devoran trocito a trocito, sin descanso. Nadie tiene la culpa de mis propias tonterías. Y sin embargo ahí están.

Ya que sois ficticios, visitad en vuestro mundo a Oberón y pedidle hierba.

Publicado en  on 6 Enero, 2008 at 12:33 am Dejar un comentario