.jpg)
La soledad es el sentimiento más ingrato de todos. La soledad pura, como idea, no física. Me refiero a esa soledad que se hace tanto más poderosa cuanta más gente tengo alrededor. Irrompible, terca e injusta, sin motivo, se me agarra al cuello y no me suelta, y luchamos… y luchamos… pero entonces, en mitad de la batalla, miro a mi alrededor y no queda nadie. Lucho solo. Y no puedo evitar reirme, porque ha ganado aún antes de empezar.
He pasado varios días de saneamiento moral. Buenos amigos, videojuegos, incomunicados en un lugar lejano, tenía todos los ingredientes para tratar de ver la vida desde fuera, arrancar la mala hierba y dejarme de tanta tontería. Pero uno no puede escapar de sí mismo, los demonios los llevo dentro y por supuesto me los he llevado allí. A veces, mientras todos hablaban y reían, sentía como si estuviese en el interior de una esfera transparente que me oprimía, que aunque me hablasen o me mirasen no estaba allí, estaba solo. Y entonces, me iba. Trataba de volver a encontrarme conmigo mismo, aunque sólo fuere para darme dos ostias y decirme cuatro cosas. Rebelarme. A veces lo conseguía, a veces no.
Las noches (días) se hicieron interminables, horas que se sucedían entre ronquidos tratando de perderme un poco en el mundo onírico y ser libre aunque solo fuere por un (falso) momento. Pero me despertaba continuamente. Y miraba al techo, en la oscuridad, y me veía a mí mismo mirándome desde la cama enfadado.

Lo que me da miedo de estar solo es quedarme a solas conmigo mismo. Mal enemigo y peor aliado, cuando estamos a solas nos susurramos al oído bombas metafísicas, dañinas, y las ideas tardan en borrarse. Quiero salir de mí no para verme marchar sino para poder descansar.
Y es que me jode, la verdad. Me da coraje. Después de tanto… ya debería estar acostumbrado, más que eso incluso, debería haberle cogido el gustillo incluso. Soy un veterano de estas cosas, no entiendo por qué sigue doliendo. Y sobre todo, no se por qué tuve que caer, si yo estaba retirado, feliz y contento, sin problemas de este tipo -por fin-, ajeno a todo… cuando de repente, sin darme cuenta, fue demasiado tarde. Traté de huir pero ¡ah, fatalidad! como dijo aquél…

(Imágenes pertenecientes a xkcd, una de las mejores tiras que he leído en toda mi vida).