A petición del público, os dejo aquí otra Frikistoria(TM) . En esta ocasión, ambientada en una boda. Ocurrió en junio del año… 2002 creo. Se casaba el hijo de uno de los mejores amigos de mis padres. Un cra el tío, coleguita desde que éramos pequeños. Total, que el tío acabó forrandose a lo bestia con un curro en Microsoft, y acabó casándose con otra elfa que también tenía muchísimo dinero, así que básicamente cuando se juntaron pa casarse… imaginad.
La boda se celebraba en un cortijo enorme aquí en andalucía, con un castillo en medio, montones de camareros y lujos de todo tipo, unos jardines enormes, etc… Y sólo tuvo un pequeñísimo fallo: estaba invitado (y para mi horror, ¡se sentaba a mi lado!) un amigo de mis padres que me conoce desde pequeño y que el tío no es capaz de estarse quieto, es un cachondo mental de nacimiento, está SIEMPRE de coña y siempre liandola. Una persona sin maldad ninguna, pero que su enorme inocencia le hace formar líos que te cagas de grandes porque va por ahí sin preocupaciones de ningún tipo.
En fin, el convite de la boda transcurrió bastante bien. Todos soportamos bastantes coñas de este hombre, por mi parte tampoco fue demasiado gore… lo más así que me pasó es que llamó a una camarera y ofreciéndole un condón le preguntó si quería tener sexo conmigo, que me veía muy serio ahí en la mesa. Luego nos emborrachamos un poco (él mucho) y empezó el baile y demás, momento que yo aproveché para iniciar el Plan de Ataque Alfa.
Desde el comienzo de la fiesta me había fijado en una amiga de la novia que estaba como pa mojar pan. Fue ver los enormes y laberínticos jardines del cortijo, verla a ella, y pensar inmediatamente en llevarmela allí, enseñarle un par de constelaciones y darle un poquito de vidilla a la boda jeje. Además la había cogido mirándome en más de una ocasión, el juego de miradas era patente, y yo sabía que le gustaba, me daba señales, me sonreía desde ocho mesas mas allá, me aguantaba la mirada, aprovechaba para rozarme cada vez que nos cruzábamos… vamos, que todo lo que yo hacía a distancia lo devolvía ella con maestría. Así que cuando llegó la hora del baile, todos se revolvieron y se perdieron, yo fui a la barra, cogí un par de copas y me fui a buscarla. La había visto hacerme una señal e irse a un patio trasero bastante íntimo, así que esa era la mía. Me ajusté la corbata, y allí me dirigí.
Nada más entrar en el patio el tiempo se ralentizó. Ella estaba sentada sobre una especie de roca-adorno extraño que había allí, con el vestido cayendo por ella, la luz de la luna la alumbraba, todo era increible como de una película, y si es de película no podía fallar, esa iba a ser la noche de mi vida. Del fondo del patio se acercaron dos chicas más que le decían algo, pero ella las ignoraba, sólo me miraba a mí, y yo sólo a ella. Ya estaba todo decidido, habíamos tirado los dados y sólo quedaba que el master narrase consecuencias. Y vaya si las narró.
De detrás de mí apareció el colega de la boda. Dando tumbos y borracho, gritó “Hombre niño! Ahí estás! Te estaba buscando… ooo… estás en buena compañía, esas son las que te vas a follar esta noche a que sí!!! ole ole y ole por mi niño, folla a lo grande no nos dejes en mal lugar eh!!!! a por ellas, que griten como perras!!!”. Las elfas me miraban a mi y a el alternativamente con la boca abierta. Yo pensé “…dios… cómo sales de esta… haz como que no lo conoces, será lo mejor…” y como vi una puerta al fondo del patio, no me detuve donde las elfas, sino que seguí andando hacia allá para hacer como que yo iba hacia allí desde un principio y escaquearme del lío. Total, crucé el patio sin prestar atención al que venía detrás, (¿o no? no oia sus pasos, a saber…), llegué a la puerta, la abrí, entré e inmediatamente la cerré tras de mí. Me apoyé en la puerta y di un largo suspiro. ¡Joder qué mal había ido todo, si ya la tenía en bandeja! Me deprimí activamente y me di la vuelta para mirar qué había en aquella habitación.
Lo primero que vi era una elfa preciosa en tanga, con ligueros y medias. Me quedé mirandole los pechos un rato, no por enfermo sexual sino porque los miraba preguntandome “…eso no son tetas… que es eso… donde estoy… donde me he metido… no puede ser…” pero si lo eran, dos tetas como dos carretas. La elfa en cuestión también tardó un ratito en reaccionar. Me miraba boquiabierta. Cogió su vestido, que estaba allí apoyado y se cubrió y empezó a gritar. Otras dos chicas aparecieron en escena. Al parecer me había metido en los aseos femeninos y a saber qué coño estaban haciendo las elfas allí dentro, pero se lió la de barrio sesamo. Me puse muy nervioso y lo primero que hice fue darme la vuelta pa salir de allí, pero la puerta estaba cerrada así que me metí una ostia contra ella y me volqué los dos cubatas en lo alto, abrí la puerta y justo ahí estaba la elfa que yo había querido ligarme. Se quedó muy quieta mirandome, mirando a la que se tapaba, tratando de comprender. Le dije “¿Quién iba a decir que esto era un aseo femenino, ¿eh? JAJAJAJAJ” y me enseñó un cartel ENOOOORME que ponía “ASEOS FEMENINOS” en la puerta. Entonces pasé del rojo sangre al rojo granate. Y pensé “vale, ya no puedes hacerlo peor, ahora lo mejor será que huyas de aquí, busca un sitio seguro donde no haya nadie, metete tres o cuatro cubatas y tranquilizate…” pero no había empezado a andar cuando apareció de nuevo en escena el mismo tio de siempre, que apareció al fondo gritnado “eeehhh con cuatro a la vez, ese es mi niño!!! OLE OLE!!!!”
Me fui hacia el, lo cogí del brazo y lo llevé a la barra libre, le puse en cada mano un cubata y lo senté en una silla, le convencí de que justo por ese sitio iba a pasar una miss de un momento a otro, así que no volvió a liarla más en el resto de noche. Yo, en cuanto pude, me volví a casa. No volví a saber nada de aquellas elfas, ni en el resto de la noche ni en el resto de mi vida. Una verdadera pena… pero bueno, lo cierto es que ahora que ha pasado tiempo, me río xD

